viernes, 20 de enero de 2017

Disfrutar del mar haciendo deporte


Hola amig@s, ahora que sufrimos las inclemencias del tiempo propio en invierno con esta ola de frío siberiano, debe reconocer que no es el mejor momento para pensar en deportes que practicar en el mar. Pero como no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, esperemos que llegue la primavera, o al menos que se calme la situación.

Cuando el ser humano se introdujo en el mar y aprendió a surcarlo, no estaba pensando ni mucho menos en su ocio, aunque supongo que también alguno que otro sentiría vocación marinera, y a la mejor salir a pescar era también para él una diversión, además de un modo de vida. La primera actividad que se pudo considerar como un deporte acuático fue la natación, esencial para todos aquellos que vivían cerca del mar, aunque más como una manera de proteger su vida frente a inundaciones o naufragios que como recreo.

La natación nació como una forma de protección frente al mar, pero luego adquirió tintes de enseñanza, y en todo el mundo clásico se consideraba que una persona ilustrada debía saber al menos leer y nadar, con lo que esta disciplina se inculcaba a toda la clase alta como parte de su educación; para los pobres seguía siendo un medio de diversión y de seguridad. Como curiosidad, se sabe que los fenicios entrenaban a grupos de hombres en técnicas natatorias profesionales, para que en caso de naufragio pudieran salvar no sólo vidas humanas, sino también todo la carga que se pudiera.

Durante la época clásica, en Grecia y Roma, la natación sí que se convirtió en una manera de divertirse y, en fin, lo que ahora nos parece un deporte en sí. Los bárbaros que acabaron con el Imperio Romano también eran buenos nadadores, pero en la Edad Media, a causa del puritanismo religioso y de la creación de la sociedad feudal, el nadar se convirtió en una actividad sólo para los aspirantes a guerreros, pero fuera del alcance de la plebe, que no tenía tiempo de divertirse tras trabajar de sol a sol.

El Renacimiento trajo consigo un resurgir de este deporte, pero siempre unido a la condición de aristócrata o clase alta. Pero no fue hasta el siglo XIX que empezó a verse como una competición, curiosamente a causa de una hazaña del famoso Lord Byron, que cruzó a nado el estrecho del Helesponto, que separa Europa de Asia;  a partir de ahí, como digo, la natación no sólo era una forma de ocio, sino que también empezó a practicarse de manera profesional y a organizarse competiciones.

También aparecieron a principio del siglo pasado, tras la revolución industrial, otras formas de disfrutar del agua, instaurándose la vela como otro deporte estrella, practicado como casi siempre por las clases altas. Y entrando el siglo, los deportes acuáticos aumentaron y se diversificaron, aprovechando para ello todos los avances industriales y mecánicos que se iban descubriendo.

Hoy en día son muchas las actividades de recreo o competición que se pueden realizar en el agua, ya sea en ríos, lagos o en el mar. Se dividen en tres categorías principales: en el agua, sobre el agua y bajo el agua, y son un gran número para que los aficionados al mar puedan elegir a su antojo el que prefieren practicar en un momento determinado.

Si os parece, os hablaré otro día de algunos de estos deportes, los más populares y curiosos, y también os contaré las novedades que vayan surgiendo sobre ellos, porque os lo aseguro chic@s: no hay nada mejor que disfrutar del mar si practicas el deporte que te gusta. Un saludo y hasta pronto.